EN MÉXICO, 54 MILLONES DE PERSONAS TIENEN UN PRODUCTO FINANCIERO: ENIF


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En el periodo 2012-2018, la población adulta en México con al menos un producto financiero pasó de 39.4 millones (56% de la población total) a 54 millones (68%); es decir, 14.6 millones personas más.

La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2018, presentada el viernes pasado en Palacio Nacional, revela, sin embargo, que 25.1 millones de personas (32% de la población total) aún no tiene ningún producto financiero contratado. No obstante, esta cifra es menor a 30.9 millones registrados en el 2012.

Por producto, el número de adultos con una cuenta pasó de 25 millones en el 2012 a 37.3 millones en el 2018; es decir, 12.3 millones más.

De acuerdo con los resultados de la ENIF, 6.5 millones de adultos reportaron tener cuentas abiertas por el gobierno para entregar apoyos y 80% de éstas pertenece a mujeres.

Pese a ello, 41.8 millones de mexicanos no tienen hoy una cuenta financiera. De estos, 9.3 millones son exusuarios y 32.5 millones nunca lo han sido. Y de los que sí tienen, 12 millones la tienen en mecanismos formales y 25.2 millones también en mecanismos informales.

En cuanto al crédito, la ENIF refiere que se pasó de 19.3 millones de mexicanos que tenían contratado algún tipo en el 2012 a 24.6 millones en el 2018; es decir, 5.3 millones más.

En este sentido, hay todavía 54.5 millones de adultos sin ningún tipo de crédito y de los que sí tienen algún producto de crédito contratado, 14.6 millones son en mecanismos formales y 10.1 millones también en mecanismos informales.

“El nivel de ingreso, escolaridad, tipo de empleo y educación financiera, entre otras características sociodemográficas, están asociadas positivamente con tener créditos o cuentas”, señala el documento.

Entre los principales productos de ahorro o captación (cuentas), 52% son de nómina, 36% de ahorro, 17% de gobierno, 9% pensión, 3% cheques, 2% plazo y apenas 1% inversión.

Mientras que los principales productos de crédito son: tarjeta de crédito departamental, con 51%; tarjeta de crédito bancaria, 34%; crédito de vivienda, 22%; personal, 9%; nómina, 7%; automotriz, 4%, y grupal 4 por ciento. Los resultados de la ENIF apuntan que es la región noroeste del país la que muestra la mayor proporción de población incluida financieramente, con 82%, y la que menos es la centro sur y oriente, con 60 por ciento.

“Hay cerca de 15 millones de mexicanos que entraron al sector financiero formal durante esta administración, es enorme el avance que se ha tenido, que pasó de 39 a 54 millones de mexicanos que antes no utilizaban y ahora lo utilizan. Los beneficios son enormes”, refirió José Antonio González Anaya, secretario de Hacienda y Crédito Público.

En corresponsales, el mayor crecimiento

En cuanto a infraestructura financiera, la ENIF detalla que mientras en el 2012, 40% de adultos utilizaba sucursales, en el 2018 pasó a 43%; mientras que en los cajeros automáticos la proporción pasó de 38 a 45%, y en corresponsales de 30 a 40 por ciento.

“El número de adultos que utiliza los corresponsales se incrementó en 10 puntos porcentuales del 2012 al 2018, esto representa un incremento de 10.4 millones de adultos. En las localidades rurales, 8.1 millones de personas utilizan algún corresponsal, poco más del doble de la población que los utilizaban en el 2012”, explicó.

Repunta uso de banca móvil

La ENIF resalta que del 2012 a la fecha, el número de adultos que tienen contratado el servicio de banca móvil se incrementó casi seis veces, al pasar de 1.2 millones a 7.4 millones en el periodo.

De esta forma, señala que las personas que tienen un teléfono celular son un área de oportunidad de inclusión financiera, dado que hay 62.2 millones de personas con este tipo de dispositivos, pero apenas 51% de estos tiene una cuenta.

También la ENIF señala como un área de oportunidad a 22 millones de personas con empleo formal, de las cuales 18% no tiene todavía una cuenta.

Efectivo, lo que más se usa

La ENIF arroja que el efectivo sigue como el medio de pago predominante en las transacciones más comunes como compras, pagos de renta, servicios y transporte, con más de 90 por ciento. En muy menor proporción (menos de 10%) están las tarjetas de débito y crédito.

El titular de Hacienda destacó que en materia de inclusión financiera se sigue en el principio, pero se va por buen camino. Mencionó retos como una mayor penetración del crédito, un menor uso del efectivo y más de pagos electrónicos, y el uso de la innovación para avanzar en esta materia.

Inclusión requiere población informada: ABM

Marcos Martínez Gavica, presidente de la Asociación de Bancos de México, expuso que la banca asume un claro compromiso con la inclusión financiera, mismo que hoy es palpable en la infraestructura que acerca servicios bancarios a cada vez más ciudadanos.

“Hoy contamos con 13,000 sucursales, 45,000 corresponsales, 54,000 cajeros automáticos y 1 millón de terminales punto de venta; lo que representa un incremento de 1,000 sucursales, 21,000 corresponsales, 14,000 cajeros y 400,000 terminales punto de venta respecto a hace seis años”, señaló.

Aunado a ello, dijo que hoy se cuenta con 46 millones de usuarios de banca por Internet, más del doble de lo que existía al inicio del sexenio, así como con 22 millones de usuarios de banca móvil.

“Hoy, 98% de la población adulta habita en un municipio con al menos un punto de acceso en donde se pueden hacer retiros y/o depósitos; esto es posible porque el porcentaje de municipios con al menos un punto de acceso, pasó de 68% en el 2012, a 73.4% en el 2017”, puntualizó.

El banquero destacó que para la inclusión financiera es fundamental contar con ciudadanos bien informados, pues aún hay millones de mexicanos que desconocen los avances alcanzados y todos los beneficios que como usuarios informados pueden obtener, “desde aquellos productos libres de cargo hasta las mejores opciones para proteger su patrimonio”.

Agregó que la falta de educación financiera no tiene que ver ni con el grado de preparación ni con el nivel socioeconómico de un individuo. “Hay gente preparada, en altos niveles de responsabilidad, que tienen una profunda carencia de educación financiera, lo que hace evidente el trabajo que tenemos que hacer”.

Añadió que el avance de las nuevas tecnologías, la aparición de nuevos actores y un esfuerzo en materia de educación financiera, constituyen la mezcla perfecta para detonar una mayor inclusión financiera.

“La inclusión financiera es un reto colectivo que requiere una actuación responsable, políticas públicas basadas en la mejor información objetiva disponible analizada a profundidad, así como la altura de miras de todos los involucrados para alcanzar resultados contundentes que abonen a la construcción de un México más próspero”, concluyó.

Fuente: El Economista

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